Descripción del territorio
Entre las sierras de la Corte y la Barraca, donde se asentaron poblaciones desde la Edad del Bronce, Corteconcepción es un espléndido y soleado mirador de la Ribera de Uerba y del embalse de Aracena. Esta población en realidad está compuesta por dos pueblos muy próximos; La Corte y Puerto Gil. La conservación de sus rasgos serranos, con su bello casco urbano les ha hecho merecer la declaración de Conjunto Histórico Artístico.
El tipismo de sus casas y calles, sus encantos naturales y paisajísticos, junto con una tradicional y esperanzada industria chacinera, son los principales atractivos de la localidad. Un paseo por sus calles nos permitirá apreciar el dulce aroma procedente de los secaderos de jamón. Manjar, que por su forma tradicional de elaborarlo ha dado fama a Corteconcepción.
Historia de Corteconcepción
A primeros del siglo XIX, Fernando VII se dignó conceder la gracia de Villazgo a la hasta entonces aldea perteneciente a Aracena, denominada Corteconcepción; en realidad antes, amparándose en el Decreto de 7 de octubre de 1812, promulgado por las Cortes de Cádiz, que concedían a los alcaldes Pedaneos de las aldeas dependientes de Señorío la facultad de ejercer omnímoda jurisdicción en sus respectivos términos, esta villa no dejó de aprovechar la afortunada circunstancia de independizarse.
Esta liberación le duró sólo hasta la abolición de las referidas Cortes , prácticamente con la finalización de la Guerra de la Independencia y la vuelta a España del Rey Deseado, con lo que volvió otra vez a la dependencia de Aracena, después de que por el Decreto de 4 de mayo de 1814 quedara derogada la Constitución de 1812 y anulada toda la obra legislativa efectuada en los años anteriores.
Los vecinos de este pueblo no cejaron en su empeño y elevaron instancia al Rey, que hacían detallada exposición de las vejaciones que por parte de Aracena venían sufriendo.
Recibida esta instancia, Fernando VII la somete a consulta a su Consejero de Cámara, con lo que mandaron practicar las diligencias pertinentes. Después de muchos avatares, habiendo nombrado el Consejo de Cámara de Su Majestad un comisionado para la averiguación de los orígenes de la aldea, se reconoció finalmente la independencia de esta villa. Como resultado de las investigaciones de la comisión se originó un pleito entre Aracena y su todavía aldea, por la oposición de la primera a la concesión de la gracia solicitada, cuya demanda no procedió, por no hallarse en ella razones suficientes para detener el curso del expediente.