Descripción del territorio
Localidad más al este del Parque Natural, con una altitud
sobre el nivel del mar de 230 metros, tienen una extensión
de 154 Km2 y una población de 3281 habitantes.
Villa de gran antigüedad, tuvo gran importancia por su
situación estratégica. En la Edad Media, La Puebla de los
Infantes era una aldea o alquería árabe llamada Cañebolo, nombre probablemente de origen visigodo. Su denominación actual fue dada por el Rey Fernando III en 1247. El castillo que corona la localidad pone de manifiesto la presencia cristiana y constituye un símbolo de dicho municipio. Sus dos misiones principales eran la defensa de la ruta de Extremadura y el freno de las incursiones árabes.
Actualmente la economía de esta localidad está basada en la agricultura con el cultivo del olivar y el algodón, junto con la ganadería de porcino, ovino y vacuno bravo. La industria se reduce a las cooperativas de extracción de
aceite y las fábricas de embutidos.
Historia de La Puebla de Los Infantes
La fertilidad de las tierras de La Puebla de los Infantes, debido a la abundancia de agua, explica que la zona fuera habitada desde hace miles de años. Los restos encontrados más antiguos pertenecen al período turdentano: se trata de un tesoro de joyas, descubierto en 1982, datado hacia el siglo III a.c. De la época romana se conservan vestigios de edificaciones aisladas que indican una rica actividad económica. Durante la dominación musulmana existió en el lugar una villa que fue llamada "Cañébolo´´ que significa"caño que mueve el molino". Alfonos X conquistó y repobló la aldea en 1255, cambiando su nombre por el de "Puebla" y posteriormente la regaló a su hijo, el infante don Enrique, circunstancia de la que deriva sus actual denominación.
Años después, pasó a depender de Cosntantina, villa con la que estuvo vinculada hasta 1472. Desde entonces, el pueblo hubo de sufrir los contínuos ataques del duque de Medina -Sidonia, quien, asentado en la antigua "Constantia-Iulia", pretendía recuperar la aldea.
En 1654 Felipe IV donó las tierras en régimen de señorío a don Luis Ximénez de Góngora, al que nombró Vizconde de la Puebla. En esta situación se mantuvo la localidad hasta el siglo XIX, tiempo en el que la población multiplica su número de habitantes tras la compra de los terrenos de la Iglesia, desamortizados por Mendizábal, por parte de agricultores y ganaderos castellanos.