Descripción del territorio
Carboneros es un pequeño municipio atravesado por la Autovía de Andalucía, a los pies de Sierra Morena, una vez atravesadas las estribaciones de Despeñaperros, camino a la Campiña.
El nombre de esta población hace mención a su riqueza y antigua actividad minera que se remonta a los tiempos del general cartaginés Aníbal.
Predominan las tierras dedicadas a pastos permanentes, en parte adehesados, en los que se han instalado algunas ganaderías siendo, además, ricos en caza menor. No obstante, es el olivar el soporte económico básico del municipio, al que contribuye la demanda de empleo procedente de las industrias del vecino municipio de La Carolina.
Al noroeste y sureste del término de Carboneros predominan los materiales carboníferos, pizarras de colores grisáceos o verdosos. En cambio, en el extremo suroriental aparecen granitos. En algunas zonas podemos encontrar areniscas y arcillas de colores rojos muy característicos, así como calizas, cuarcitas y limos.
Historia de Carboneros
Los restos encontrados atestiguan un poblamiento antiguo, como la existencia de restos mineros y vestigios de asentamientos prehistóricos y cartagineses, de los que podemos citar un yacimiento en la Aldea de La Mesa, hasta el punto que se consideró que Aníbal tendría aquí sus cuarteles de invierno, aprovechando un microclima propio que suavizaba la temperatura.
En las minas del término de Carboneros se explotaban yacimientos filonianos de sulfuro de plomo y plata.
La verdadera historia de Carboneros y sus aldeas comienza con la fundación en 1767, bajo el patrocinio de Carlos III y la dirección del intendente Pablo de Olavide, dentro del programa de las Nuevas Poblaciones, y la posterior repoblación por colonos alemanes y suizos, de lo que dan cuenta los apellidos que aún perviven: Neff, Ahufinger, Mesbauiles, Trunser, Teclemayer, Kobler, Divols, etc.
Dependientes de Carboneros se crearon varias aldeas: El Acebuchar, La Mesa y Los Cuellos, cuya finalidad era la de acercar al campesino a su tierra. Unas aldeas construidas sobre un trazado preestablecido bajo los preceptos clasicistas de simetría y orden.
La Iglesia de la Inmaculada Concepción, levantada en la segunda mitad del siglo XVIII, es de estilo neoclásico y es el máximo exponente arquitectónico de la localidad. Su fachada está presidida por pilastras toscanas y dos grandes nichos laterales, con un entablamento corrido decorado con triglifos y metopas que realza el cuerpo central. Se construyó entre los años 1767 y 1774 y su nave principal está dividida longitudinalmente por una arquería de medio punto.
La artesanía más destacada es la restauración y bordados emblemáticos para cofradías religiosas: mantos, sin pecados, palios, etc.