Descripción del territorio
Es el tercero más extenso de la provincia, con un territorio amplio, montuoso y muy desigual. Los extensos bosques proporcionan recursos como maderas y corcho, leña, carbón, pastos y bellotas.
El ayuntamiento pretende incentivar el desarrollo local buscando iniciativas y capitales para invertir. Actualmente el turismo rural se abre como una oportunidad par este desarrollo. En Zufre es frecuente el alquiler de casas en verano.Existen ricos cotos de caza mayor y menor.
Cabe destacar la agricultura ecológica, en defensa de la naturaleza, en el sector del olivar.
Historia de Zufre
Su denominación procede del árabe Sufre o Sutefie, que significa tributo. Este origen árabe lo encontramos en el trazado de sus calles, estrechas y sinuosas.
Tras la reconquista cristiana se constituyó en alquería de Tejada, junto con Paterna y Escacena. En el s. XIII ocupó una de las dos vicarías creadas tras la restauración de la Diócesis de Sevilla.
Durante la Baja Edad Media, Zufre se consolida como villa y se "encastilla" ante el bandidaje y las frecuentes incursiones de pillaje de los portugueses. La población dispersa de los campos se reúne junto a las murallas del núcleo principal y su inexpugnable fortaleza, buscando la seguridad para vidas y haciendas.
En el siglo XV son constantes los pleitos entre Zufre y Aracena por la jurisdicción sobre Higuera de la Sierra, localidad que se hallaba dividida en dos barrios, perteneciendo el de abajo a Zufre con las casas del Rincón. En 1553 Higuera obtuvo la exención y el villazgo.
En el siglo XIX, se dan varias situaciones adversas para la vida municipal, como son la guerra de la Independencia en los años 1808-13, y las desamortizaciones.
Los inicios del siglo XX son esperanzadores. Junto a una mejora de las actividades productivas, el ferrocarril vino a romper el aislamiento tradicional de estas sierras. La construcción de la vía minera Cala-San Juan de Aznalfarache atraviesa Zufre y La Junta, en las que se realizan los embarques de mercancías y pasajeros. Pasados aquellos años de bonanza, la emigración, el despoblamiento y el olvido castigaron a una tierra que hoy los súfrenos pretenden recuperar como suya, crecer y morir en ella, luchando por el progreso.