Descripción del territorio
Parajes insólitos, casa blancas encaladas, calles empedradas, aire fresco, vida sana y mucha paz pueden disfrutarse en este rincón de la sierra. El municipio y su entorno es el lugar ideal para practicar senderismo por antiguos caminos reales que conducen a parajes de sorprendente belleza: El camino a Valdelarco, entre profundos valles y lomas; el camino al Charco Malo y Charco Azul, un bellísimo roquedal a cuyos pies surge un bosque de galería formado por alisos; el camino a Corterrangel, lleva a esta aldea atravesando el Charco del Puente y el prado del Barrial; los Callejones, conducen a la ermita de La Coronada; El mirador del Alto del Palancar, desde donde se pueden contemplar cinco pueblos cercanos.
Cortelazor vive de la agricultura y ganado porcino. Los lugareños continúan realizando matanzas domiciliarias de los cerdos que ellos mismos engordan durante el año.
Historia de Cortelazor
Los primeros indicios se sitúan en la Edad del Bronce (II milenio a.C). Hay vestigios de presencia romana cerca de la Ermita de la Coronada. No existen más indicios de pueblos hasta la incorporación a la Corona de Castilla por Alfonso X. El rey Felipe IV le otorga el título de villa en 1631.
Etimológicamente, el nombre de Cortelazor hace referencia a lugares de importancia para la cetrería (Gordon, M.D. y Ruhstaler, A., 1992) ; así en 1631 se hace referencia al "Concejo, justicia y regimiento del lugar de Lacorteelazor" (A.M.C., 1631 ; Leg. 10).
Con el paso lento de la Historia, Cortelazor se fue afianzando, y a "mediados del siglo XVI, el núcleo demográfico de aquella por entonces aldea de Aracena debió de adquirir la suficiente importancia numérica como para decidirse la construcción de una iglesia de un tamaño adecuado".
Hasta el siglo XVII, Cortelazor dependió de la administración de Justicia de Aracena ; sin embargo, la distancia a que se encontraba y la inseguridad le llevó a pedir constantemente su independencia. En el año 1630, Felipe IV le hizo la merced de eximirla de la jurisdicción de Aracena, alzándola a la categoría de Villa, por haber ofrecido sus vecinos como compensación el pago de 2.000 ducados.
El crecimiento demográfico a lo largo del siglo XVII debió de ser muy reducido, pues apenas se logra mantener la población. Estos agentes de despoblación se prolongan hasta entrado el siglo XVIII ; así, en 1713, Cortelazor cuenta con sólo 30 vecinos.
Los primeros pasos de Cortelazor en el siglo XX son inseguros, dejando por doquier hijos que no sustenta, en una emigración que sólo se corta a partir de los años noventa. La estructura económica actual se base en un aprovechamiento ganadero, complementada por actividades de subsistencia, y ayudada por las pensiones de jubilados.